Diario de un fotógrafo enamorado

Camino

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No hay principio, ni final… sólo el camino.
No hay sentido, ni piel, ni corazón… el camino se adueña de mí y me hace parte suya.
Olvidas quíen eres, por qué estás ahí, con la mirada fija adelante, los pasos siempre en la misa dirección, pero sin rumbo.
Grito en medio de la nada rebentándome la garganta saltando fuera de los pasos escritos.
El frío de lo desconocido me invade.
Y es entonces cuando el miedo me recuerda que mi mayor debilidad soy yo mismo.

Escondido

Escondido

Tras de todo, sólo en mi escondite, en una conversación de uno.
El mundo parece que gira olvidado de mi.
El eco de la habitación se repite sin poder entenderlo, residuos del pasado chocando en cada una de mis cuatro paredes.
Escondido de las voces, de los sentidos, de mi mismo, de mis gritos abrazados al eco.
Rebentaría por dentro si supiera que eso mataría las voces devolviéndome el silencio.
Maldito y agradable silencio, escondido de ti… o de las voces.
Rebentar.

Inocencia

Crecemos y nos llenamos de prejuicios, de que dirán. Dejamos la inocencia apartada el día que nos hacemos mayores. Escondemos el niño que tenemos dentro por miedo al rechazo, nos volvemos incapaces de decir las cosas como son…
Guardamos las lágrimas para la almohada como si el hecho de que te vean llorar te hiciera más débil.
Escondemos los besos por no arriesgar a sentir.
Somos valientes para el mundo y cobardes en el sofá cuando llega la noche.
Decimos las cosas escritas tras el frío teclado para no tener que mirar unos ojos.
Y lo más triste de todo, es que si quieres ser inocente, llorar cuando se tiene ganas estés con quien estes, salir corriendo detrás de esa persona que te hace estar nervioso cuando la tienes cercapara sorprenderla con un beso, ser valiente de mirar a los ojos y decir lo que salga sin pensarlo, entonces… el mundo cree que eres menos hombre, cuando realmente es el resto del mundo quien ha perdido la inocencia.

Abismo

Tumbado en la cama, el sueño nos invade, y de pronto la sensación de caer al vacío.
Allí donde la luz no llega.
Ese lugar donde alguna vez todos hemos querido perdernos para dejar de existir por un intante indeterminado, y en la oscuridad darnos cuenta que existimos y no podemos evitarlo.
Y por existir decidimos, volver a la luz o perdernos en el abismo.
Volver.

Allí donde no estas

Sin tiempos para despedidas, sin avisar, tu línea del tiempo rota con un débil cristal.
Desde allí donde no estas… desde donde no puedo abrazarte… desde donde no puedo verte,
el reloj juega su papel, los días siguen pasando, la memoria hace su trabajo y el olvido intenta hacer el suyo.
Ahora tu sonrisa es eterna… mi Peter Pan, siempre joven, siempre niño… e inmortal.
Apuesto a que haces carreras de motos entre las nubes.
Aquí la vida sigue siendo una locura, nada cambia, apagué las luces de neón y encendí las velas del olvido.
Hay quien sigue creyendo que has desaparecido… y mientras creen y dejan de creer
yo he aprendido a mirar el mundo con otros ojos para verte allí donde no estas.

Las sombras calladas

Las sombras de los días que no eran se precipitan al vacío.
Ahora los días pasan fugaces, sin tiempo para los recuerdos, sin tiempo para olvidar, ni siquiera siento ya el frío de las sábanas.
Las palabras sin decir se entierran en el tiempo, nada fue sincero, nada tuvo sentido… y no lo será ahora.
No pienso desempolvar mi vieja armadura oxidada, con ella sólo soy un trozo de carne.
Abro la puerta de la oportunidad al beso loco, de encontrar algo sincero más allá de de un ombligo.
La cuarentena paso, luz verde a los sentidos.

Sueños de neón

No soy de neón. Mis pies no vuelan separándome del suelo.
Vivo donde el esfuerzo hace realidad los sueños. Levantarse cada mañana con la campana del nuevo asalto.
Donde las cosas que se rompen se arreglan, no se tiran a la basura.
Sentir el valor de las pequeñas cosas, de creer incondicionalmente, de ser feliz sólo con el roce de la piel.
Las mariposas no han muerto, duermen esperando un beso que las despierte.
Sin neones, sin aplausos, sin actuaciones.

409 mentiras que matan

409 mentiras que matan | Jorge Mier-Terán

Todo una mentira… desde el primer día.
Cada uno de mis besos se han perdido en el abismo de tu actuación.
Ahora tengo el corazón muerto, ha caído desde lo más alto del cielo para estrellarse en el duro suelo de la realidad.
Resucitaré para llevarte flores a la tumba de los recuerdos juntos a ti, donde dejaré cada uno de los besos, las caracías, los deseos… que no te merecías.
Ya no me duele tu despedida, ahora duele la decepción de haber entregado mi corazón, enamorarme y darlo todo al mismo diablo.
Cuantas palabras vacías de sentimiento he escuchado…
Cuantas buenas noches sin saber que en el otro lado de tu cama no estaba vacío.
Cuantas mañanas contando los días para volver a verte mientras sólo pensabas en tu ombligo.
Mentiras y mentiras que pudren tu corazón hasta apestar.
Devuélveme cada beso, cada deseo por ti, cada caricia en tu espalda, cada sacrificio por ti, cada uno de los momentos del día a día donde te echaba de menos.
Devuélvemelo todo, guardado en una caja donde ponga “aquello que no supe valorar”.
Hoy he muerto para volver a nacer, y en esta nueva vida no te quiero.

Tras las puertas

Siempre imaginándote.
Una puerta frente a mi, despierta el deseo en lo más cotidiano.
Hago el intento de abrir, pero no abro.
Cierro los ojos y te imagino en la habitación… durmiendo… esperando el calor de mi cuerpo, el beso de buenas noches.
El baño cerrado… y de nuevo mis ojos cerrados imaginando como te maquillas, como escondes tu belleza natural que no necesita de polvos mágicos.
Incluso llegando a casa… me tomo mi tiempo antes de abrir imaginándote en el sofá con tus cosas, esperándome para cenar y tener nuestro ratito.
¡De nuevo lo cotidiano!
Puertas cerradas que hacen volar mis pensamientos y deseos.

Hace un año

Hace un año | Jorge Mier-Terán

Estabas junto a mí. Mi musa.
La película perdía interés mientras mi cabeza me imaginaba besándote.
Busqué valor en todos los rincones para girarme, mirar tus increíbles ojos y… poner mis labios sobre los tuyos.
Y los tuyos se quedaron con los mios.
Mis dudas, mis temores… se esfumaron, igual que el resto del mundo.
Empezaron a sonar notas de un piano… y se convirtieron en nuestra música, en el himno de esta historia.
No voy a contarte cuanto deseo derrochamos esa noche, lo sabes.
Hoy te confieso que sólo me hizo falta ese primer beso para enamorarme de ti.
Mi amor… tu recuerdo.
Hoy no puedo tenerte… Hoy elijo la soledad.